El subsecretario de industria y comercio de la Secretaría de Economía, Vidal Llerenas, informó que se espera incrementar los ingresos estatales con medidas como la imposición de aranceles a productos de países sin tratados de libre comercio, como China, la recaudación en las aduanas o el desarrollo del Plan México para fomentar el consumo nacional.
Pese a ello, los expertos consideran que estas medidas no son una solución estructural permanente ante el aumento de las transferencias a familias y a Pemex, por lo que expusieron que, pese a la negativa pública del gobierno a realizar una reforma fiscal, se debería de plantear para aumentar los ingresos, que actualmente equivalen al 16% del PIB.
Durante el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum se ha observado un incremento en los compromisos fijos del gobierno, como transferencias sociales y el pago de intereses, dejando menos margen para otros gastos operativos como educación o infraestructuras, dijo Merino.
El Plan de Presupuesto de 2026 contempla un déficit fiscal del 4.1% del PIB para el próximo año, por encima del 3.5% previsto inicialmente por la Secretaría de Hacienda.
El lastre de Pemex para las arcas. La valoración que Moody’s realizó sobre Pemex subió de B3 a B1 “con perspectiva estable”, debido a la inversión que el gobierno federal realizó durante este 2025.
En cambio, cuando se analiza la situación de la empresa sin contabilizar la parte gubernamental, la calificación no se modificó y permaneció en un nivel muy bajo (Caa), reconociendo que sus problemas operativos continúan.
“Esperamos que para 2027 la deuda se reduzca alrededor de los 78,000 millones de dólares (actualmente es de 99,900 millones). Lo que representan un ahorro de aproximadamente 5 mil millones de dólares de pago de intereses para Pemex”, explicó Roxana Muñoz, experta en la empresa petrolera en Moody’s.
Con este impulso, señalaron que se espera que la empresa sea capaz de eliminar la deuda a corto plazo, lo cual es “algo positivo”.
Aunque la falta de inversión estructural, los problemas en el refinamiento del crudo y la fluctuación de los precios del petróleo complican las cuentas de la empresa que desde 2019 dejó de contribuir a las finanzas públicas.